¿Tartamud@ o persona con tartamudez?

Nuestra personalidad se nutre de diferentes mundos: nuestro trabajo, nuestra comunidad, nuestros estudios, nuestras relaciones con los demás. En general, de nuestra esencia personal, nuestro hacer y tener. 

 

Las personas que tartamudean suelen tener comportamientos derivados de la tartamudez como la evasión de situaciones, el autocompadecimiento e individualismo; pero esto no es todo lo que se puede ofrecer, pues tenemos evidencia de que después de darlo todo en un entrenamiento integral, desarrollan sus fortalezas y sus áreas de oportunidad. 

 

Es por ello que problematizamos nuestro nombramiento para darnos la oportunidad de explorar nuestra identidad y saber que la tartamudez no es ni lo que nos define ni lo que delimita nuestra personalidad. 

 

Le preguntamos a la comunidad de Proyecto Ernest su experiencia y vivencia con el nombramiento de su tartamudez y enfrentaremos dos conceptos con los que se suele referirse a ella. Analizaremos las connotaciones y cargas que puedan tener estos nombramientos, si es mejor o peor usar alguno y queremos compartirlas contigo.   

 

Entre tantas opciones que existen para nombrarnos, se encuentra una palabra problemática y un poco tabú. Probablemente ya sabes de cuál te estoy hablando. Sí, de esa palabra. Bueno, para que no queden dudas de cuál es, te la diré: tartamudo (a).  Chan, chan, chan. 

 

Dentro de la comunidad, hay diversas opiniones alrededor de este término. Y tú mismo puedes tener sentimientos encontrados al leerla. Puede que te sea indiferente, puede que te importe mucho o que estés en el proceso de dejar de darle trascendencia. 

 

Es por ello que nos dimos la oportunidad de preguntarle a la comunidad qué pensaba sobre ella. Y queremos compartirte este viaje de exploración a nuestro nombramiento. 

 

¿Tartamudo o persona que tartamudea (PQT)? 

Si alguna vez se han dirigido a ti como tartamudo(a) es muy probable que empatices con esta discusión, suena como una simple palabra, un término que desconocemos en qué medida es usado conscientemente; entonces, ¿cuánto somos capaces de reflexionar en su connotación y considerar la razón de utilizarla? y ¿cuál es la diferencia en referirnos a alguien como persona que tartamudea (PQT)? ¿Debemos equilibrar la carga emocional que llegan a representar estas formas de ser nombrados? Veamos.

Tartamudo

La palabra tartamudo tiene su etimología en las onomatopeyas“tart” y “mu”. Mientras “tart” derivó también en otras palabras como “tartalear” y “tartajear”, “mu” dio paso a “mudo”. 

El problema con ella, es que puede delimitar la percepción que tenemos de la persona a la que nos referimos. Tal vez es escritora, fotógrafa, ingeniera y la terminamos llamando “tartamuda”, encerramos toda su individualidad y carácter en una sola de sus conductas o facetas y no nos permitimos ver más allá. 

Persona que tartamudea (PQT)

A diferencia de “tartamudo”, nos permite ir más allá de una clasificación de la persona. Estamos mencionando su tartamudez sin que ésta sea determinante en su personalidad. Además, nos permite entender mejor que las PQT no siempre tartamudean (y no le deben explicaciones a nadie de ello), no están encerradas en su tartamudez y esta tampoco condiciona cada aspecto de su vida.

En conversación con una miembro del proyecto, ella nos comenta: “Más allá de la palabra, es la forma en que lo percibimos, cómo te lo dicen, de forma burlona o normal. Las personas no están educadas en estos temas. Para mí, depende del tono de voz, estado de ánimo”.

“Tartamudo es una expresión que genera la sensación de que se me define por la condición que tengo. En cambio, “persona con tartamudez” pone en primer lugar mi persona, mi totalidad (lo que vivo, pienso y soy) por lo que me hace sentir incluido y respetado”—comparte otro miembro del proyecto—. 

“A mí, hoy por hoy ya no me importa como me dicen” expresa un miembro más de Proyecto Ernest. 

Sabemos que habrá días en los que la tartamudez estará más presente e insistente que en otros, y aún así, esta presencia no cubrirá el 100% de nuestra identidad.

Al enfrentar ambos términos, abrimos la oportunidad a repensar el uso de nuestras palabras, identificar qué sentido e intención les damos y cómo estamos expresando y recibiendo los mensajes al comunicarnos entre la diversidad de personas en nuestro día a día.

 

En la comunidad de Proyecto Ernest seguimos transformándonos e impactando en los diversos espacios sociales donde nos desarrollamos, entendiendo las dinámicas actuales por las que atravesamos y proponiendo desde una visión inclusiva y de superación común. 

“Mis retos son vencer el miedo y lograr mantener contacto visual” nos dice Maritza, y agrega: “Para crear conciencia y sensibilizar como comunidad debemos salir de la zona de confort” 

 

Elegir la valentía y la asertividad 

Transitar la experiencia de la tartamudez en comunidad permite avanzar con pasos sólidos poniendo este y muchos otros debates en la mirada pública, señalando que en sociedades normofluidas predominantes, nuestra condición se presenta como un reto, como ese factor en la vida que condiciona o limita la comunicación, pero que a su vez nos empuja al camino de la valentía y la asertividad; deseamos que toda persona que tartamudea encuentre un espacio seguro donde desarrollar su potencial y vivir auténticamente. 

Son nuestras palabras acompañadas de la intención y acciones las que reflejan el nivel de conciencia que tenemos respecto a las diversas condiciones de los grupos de la población, es una necesidad de inclusión humanizar nuestras interacciones y normalizar la diferencia.     

Y tú…

¿Cómo te sientes al respecto?

Related Posts

Leave a Reply