De la resignación al reconocimiento, aceptación y transformación de la tartamudez

La historia de la humanidad esta marcada por constantes cambios, las economías y prácticas culturales son un ejemplo de ello; y en esos tránsitos, la especie humana ha avanzado adoptando hábitos que en el momento histórico parecen los más convenientes para “progresar”, así el movimiento constante de la vida se manifiesta y entre todas y todos vamos hilando el cuento humano.

Pero, si el mismo transcurso de la vida nos indica que todo cambia, ¿por qué a nivel personal puede llegar a existir tanta resistencia ante procesos de transformación?

Tal vez, una clave para educar a las nuevas generaciones sea motivarlas al cambio en pro de un bien común que implica la expresión máxima del potencial personal.   

Profundicemos.

 

¿Qué es lo que te estanca con tu tartamudez? 

Así como hay diversas mentes, hay diversas formas de vivir y experimentar la tartamudez. Y cada camino tendrá sus consecuencias ya sean positivas o negativas. 

Aquí te contaremos sobre los resultados de resignarte a vivir con disfemia, de tirar la toalla y estancarte. También abordaremos su aceptación de forma positiva: reconocerla y hacer algo con ella: no tirarla a la basura, no esconderla, sino sacarle el mayor provecho posible. Y ya con las cartas sobre la mesa, puedas responder una gran pregunta: ¿Cómo voy a vivir mi tartamudez? 

 

Los vicios de la resignación

Hay varios comportamientos que nos llevan a un nulo desarrollo de nuestra personalidad con tartamudez. Revisémoslos. 

Baja tolerancia a la frustración

Para tener una buena transformación pasarás por cierta incomodidad, eso es seguro. Si no te sale alguna parte de la técnica en tu vida real es natural, te frustrará. Que sigues sin dominar algunas situaciones por teléfono y otras ya las tienes con éxito, es normal y es parte del proceso de aprendizaje. Aquí es importante que desarrolles tu tolerancia a la frustración para que pulas tus habilidades. 

Conformismo

“Así nací y así me voy a quedar”. 

No tiene por qué ser así.

Imagina a un deportista, una gimnasta o levantador de peso que acabamos de ver en las Olimpiadas. ¿Crees que nacieron con la asombrosa habilidad de levantar cientos de kilos y dar piruetas en el aire? Difícilmente sucedió algo así. 

Entre su nacimiento y su medalla de oro, hubo mucho entrenamiento. Muchos días de trabajo duro, dieta estricta y de seguir una rutina diaria. 

Sus habilidades no son innatas sino que vieron las cosas extraordinarias que podrían hacer con su cuerpo y se animaron a cumplir con diversos procedimientos  hasta convertirse en atletas olímpicos. 

Miedo al cambio

“Mejor malo por conocido que bueno por conocer”.

Hay miles de cosas bellísimas que no conocemos ¿te perderás de todas ellas simplemente porque son nuevas? 

Sabemos que salir de tus zonas de confort siempre será un reto. Sin embargo, no podemos reducir nuestras experiencias a lo que estamos acostumbrados. Rendirnos a la expectativa y entregarnos a ella con valentía nos mantendrá activos y explorando nuevas formas de ser felices. 

Falta de perseverancia 

Tal vez ya tomaste un entrenamiento con nosotros u otra organización, aprendiste algunas cosas, las aplicaste un mes y después te olvidaste de ellas. No es que el entrenamiento no haya funcionado, sino que le faltó mentalidad, determinación y perseverancia. “Roma no se construyó en un día ni en un mes”  

¿Y cómo no perderla? 

Mide tus logros diarios. Celebrate cada pequeño triunfo. Así recordarás que lo conseguiste gracias a tu esfuerzo y a la repetición de buenos hábitos. 

Arrogancia

“Sí, sí, pero a mí no se me nota la tartamudez tanto como a los demás”. 

Muchas veces no se trata de lo bien que puedes disfrazar o esconder la tartamudez, en realidad, este vicio delimita tu personalidad y tu comunicación porque no hablas con autenticidad. Dices lo que te permite decir tu tartamudez. 

 

Una buena vida con tartamudez

Todo proceso de cambio positivo conlleva pasar por etapas de crecimiento 

Humildad

Es reconocer nuestra igualdad en dignidad con el resto de la humanidad, un valor que nos salva de victimizarnos para desarrollar nuestra conciencia plena y abrir los brazos al cambio. 

 

Ganas de aprender y descubrir nuevas posibilidades

Considerar la vida como un aprendizaje constante, con una mente dispuesta a modificar y adquirir habilidades, destrezas, conocimientos, conductas y valores que conecten con la esencia de nuestro ser. 

 

Sin miedo a ser vulnerable 

Distinguir la fortaleza que existe en la capacidad de sacar a la luz nuestro ser doliente y estar dispuestos a escuchar los mensajes que nos da para transformar nuestra experiencia.  

Reconocerme para Aceptarme.

Lograr hablar abiertamente sobre nuestra tartamudez es un gran alivio, se echan abajo prejuicios y máscaras para ya no dar fuerza emocional ni espacio en nuestras vidas al sufrimiento, la culpa, el miedo y la vergüenza. Es poder mirarnos al espejo sin la incomodidad de lo que creemos está mal en nosotros, mantener la mirada en las pupilas de las personas sin el estrés tóxico del juicio ajeno.

Porque reconocerme es asumir mi realidad en lo referente a “defectos” “virtudes” “capacidades,” es emprender un viaje a nuestro interior lleno de autoconocimiento y aprendizaje paciente y amoroso de las condicionantes de nuestra historia de vida, que al entrar en diálogo con ellas entendemos porque hasta ahora nos caracterizan, pero no nos determinan.

Al reconocer nuestro ser nos aceptamos desdibujando la carga de lo “bueno” y “malo” en nosotros. Con esta perspectiva podemos ver los eventos neutros y así sabemos que estamos en el camino de nuestra verdadera identidad, hemos llegado a la capacidad de transformarnos.  

Me reconozco, me acepto, soy transformación constante

Pasar de un estado de pensar, sentir y hacer de una forma autodestructiva a una forma asertiva exige disciplina para trabajar y sincronizar nuestro ser físico, emocional y mental, claro que pueden llegar a ser procesos no placenteros, pero las nuevas posibilidades de desarrollo y comunicación bien lo valen.

Cuando nos entregamos a la experiencia, el crecimiento personal se hace visible e impacta sorprendentemente a otros y a nosotros mismos.   

En la vida humana nada es estático, somos transformación constante y es en nuestras experiencias donde podemos encontrar la inspiración para vivir con valentía y generar tantos cambios como sean necesarios para una mejor calidad de vida que sin duda también impactará en el bien común.  

 

Pues ya está. Te dejamos al descubierto lo necesario para vivir estas dos grandes posibilidades de experimentar la tartamudez. 

 

Léelos, medítalos, ponlos en la balanza y toma una decisión para tu futuro. Recuerda que ser indiferente ante tu realidad también es asumir una posición y tiene consecuencias. 

 

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